SERIE: RECONSTRUCCIÓN DE MURALLAS | DÍA 1

TEXTO: NEHEMÍAS 1:1 – 4

Tal como lo hizo con Nehemías, Dios está buscando hombres y mujeres de oración para compartirles el dolor que siente al ver a Sus hijos, Su pueblo sufriendo. Dios está buscando hombres y mujeres que estén dispuestos a salir de la comodidad de sus vidas y que vayan donde Él los envíe a reconstruir murallas.

El impedimento más grande para esto es nuestro egoísmo. Creo que nuestra sociedad está compuesta principalmente por hombres y mujeres heridos, egoístas, inmaduros que están buscando la satisfacción de sus necesidades, están buscando anestesiar el dolor agudo que tienen en sus corazones. Hace algunos años, estando ya casado con Liliana, ya habían nacido Daniela y Antonella, siendo el pastor presidente de una iglesia grande, terminé cometiendo adulterio y lo destruí todo. Era un hombre muy inmaduro y egoísta y si realmente hubiera amado a mi esposa y mis hijas, jamás les hubiera hecho tanto daño.

Creo que a pesar de haber vivido un proceso de sanidad, por el resto de mi vida voy a luchar con mi egoísmo. Hoy puedo decir que, gracias a Dios, no hago tanto daño a mi familia como antes, pero aún sigo siendo egoísta.

La buena noticia es que a pesar de mi egoísmo y otras muchas debilidades, el poder de Dios se perfecciona en mí (2 Corintios 112:9). A pesar de haber sido la persona que más le he hecho daño a mi familia, hoy puedo decir que Dios me ha permitido ser un instrumento de restauración muy fuerte en la vida de mi esposa, mis hijas y otras personas con las que he tenido la oportunidad de caminar en este bendito proceso de restauración, de reconstrucción de vidas.

Dios te está llamando a reconstruir las murallas caídas de tu vida, de tu familia y de otras personas que están necesitando ayuda. Esto significa que estás frente a una encrucijada: Continúas viviendo tu vida de egoísmo o permites que Dios te siga restaurando para que puedas ir a apoyar la restauración de otros.

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